Posteado por: Tono | mayo 12, 2014

25-M: Un voto por nuestro futuro común

Todas las elecciones son importantes. Pero las que afrontamos este 25 de mayo para elegir al Parlamento Europeo son sin duda trascendentales para la vida de cada uno de nosotros, de los 500 millones de personas que formamos el proyecto europeo. Este Parlamento ha ido adquiriendo en las últimas décadas más competencias y tras el Tratado de Lisboa de 2009, se ha convertido en un actor clave en la toma de decisiones de la Unión Europea (UE).

Por eso, los eurodiputados que sean elegidos ese día tendrán una enorme responsabilidad durante los próximos cinco años de legislatura. Tendrán que legislar y decidir – en colaboración con otras instituciones- sobre numerosas medidas para lograr los objetivos que nos proponemos. Entre ellos, el más importante es sin duda salir de la crisis económica y financiera que tan duramente nos ha golpeado en los últimos años. Este es el gran objetivo de las instituciones europeas, de sus dirigentes y por supuesto también del Parlamento Europeo.

El camino en estos últimos años ha sido sin duda duro. Los ciudadanos de muchos países han hecho enormes sacrificios. Algunos países tuvieron que ser rescatados por el resto de socios europeos. Pero estamos en una nueva fase. Ahora todos los indicadores nos dicen, tanto a nivel europeo como en España, que por fin hemos pasado los momentos más difíciles y que estamos en la buena dirección para salir de esta crisis. Ya no hablamos, como ocurría hasta no hace tanto tiempo, de la ruptura de la zona euro o de la bancarrota de algunos países. Países que tuvieron que ser rescatados, como Irlanda o Portugal, están en una situación mucho mejor que hace un par de años.

Se han realizado las reformas estructurales que eran necesarias para sanear las economías y ponerlas en disposición de volver a generar crecimiento económico y empleo, que es la gran prioridad para los ciudadanos. Por todo esto ahora estamos en un momento clave: no podemos caer en triunfalismos ni perder esta oportunidad de salir definitivamente de la crisis.

Para ello necesitamos un Parlamento Europeo comprometido con la consecución de este objetivo clave y con el proyecto europeo, es decir, con el conjunto de libertades y valores que hemos conseguido en el último medio siglo y por el tenemos que seguir luchando.

Necesitamos un Parlamento Europeo que trabaje unido y que piense en positivo. Las opciones extremistas que se presentan a estas elecciones con un discurso simplista, en negativo y de división solo buscan captar votos en el desencanto y la lógica preocupación que buena parte de los europeos siente ahora mismo. Pero son opciones vacías de contenido, sin propuestas concretas, sin un programa de gobierno. En definitiva, no sirven para continuar el trabajo que ha hecho hasta ahora el Parlamento Europeo en beneficio del interés común de los ciudadanos.

No hay que olvidar que este Parlamento contribuyó decisivamente, por ejemplo, a aprobar medidas que eviten una nueva crisis, como la Unión Bancaria, una mayor supervisión financiera, y también relativas a la prohibición de determinados productos financieros especulativos. Este Parlamento también ha aprobado fondos para ayudar a zonas especialmente afectadas por la recesión económica, ha impulsado medidas en favor de los trabajadores autónomos y ha mejorado las normas de reconocimiento de cualificaciones profesionales que permitirán una mayor y mejor movilidad dentro de la UE para estudiar o trabajar.

También ha conseguido que los precios de las llamadas en el extranjero (roaming) se hayan reducido considerablemente y que, por citar otro ámbito, las víctimas de violencia de género están más protegidas en cualquier país.

Todo este trabajo debe ser continuado en los próximos cinco años. Por eso necesitamos eurodiputados comprometidos con el proyecto europeo, que crean en él, y en la enorme capacidad de cambiar las cosas que tenemos desde este Parlamento. Nos esperan cinco años en los que además de impulsar la economía europea para salir de la crisis, hacerla más competitiva y crear empleo, tendremos retos como mejorar la protección a los consumidores en diferentes ámbitos, impulsar políticas en favor del medio ambiente y, seguramente, aprobar un tratado de comercio entre la UE y EEUU que puede ser trascendental para nuestro futuro.

Pero además de todo esto, estas elecciones son diferentes porque por primera vez los ciudadanos podremos influir con nuestro voto en la designación del Presidente de la Comisión Europea, una institución clave en la UE. Cada partido transnacional europeo ha elegido – antes de las elecciones a sus candidatos –el del Partido Popular Europeo (PPE) es Jean-Claude Juncker- para que puedan explicar sus programas y sus propuestas en caso de ser elegidos. Se trata de una medida fundamental para acercar la UE a cada rincón de Europa y a cada ciudadano.

Por todo esto es importante participar en las elecciones del 25 de mayo. El proyecto europeo es algo permanente y cada país y cada individuo pueden decidir cómo involucrarse en su desarrollo. Europa no es algo ajeno a nuestras vidas. Al contrario, nos jugamos mucho: nuestro futuro y el de las generaciones venideras.

(artículo publicado en diario La Razón el 11 de mayo de 2014)

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