Las tres décadas de España en la Unión Europea (UE), cuya aniversario celebramos estos días, han sido sin duda la historia de un gran éxito colectivo. Tanto de los europeos como de los españoles. A nuestro país le permitió dejar atrás definitivamente la etapa de la dictadura y del aislamiento, impulsando nuestra entonces joven democracia y dando paso al periodo más próspero y estable de la historia española. La preocupación que aún hoy nos genera la crisis económica que hemos sufrido los últimos años no debe llevarnos a minimizar los avances que hemos logrado en todo este tiempo.

España es hoy un país moderno, líder en muchos ámbitos, apreciado en el exterior y con un gran potencial humano y empresarial. Todo esto se ha logrado gracias a nuestro esfuerzo colectivo pero también a la colaboración de los socios europeos y a la posibilidad de compartir con ellos un espacio común de libertades y de oportunidades económicas.

Hoy en día no se concibe la UE sin España. Hemos aportado nuestra estratégica posición geopolítica en el Mediterráneo y America Latina. Hemos sido un socio leal que siempre ha respaldado e impulsado las iniciativas más europeístas como la introducción del euro como moneda única o la histórica ampliación a los países del Este para superar del todo la traumática división del continente. Y todo esto se ha sustentado en un europeismo convencido de la inmensa mayoría de los españoles, de hecho nuestro país es de los pocos de nuestro entorno en los que no ha surgido un partido euroescéptico o eurófobo potente.

Los dos partidos que han dirigido este camino de España en la UE, el PSOE y el PP, siempre entendieron la trascendental importancia de formar parte del núcleo del club europeo. Por ello es importante que los nuevos partidos emergentes en España mantengan esta línea. Pese a los desafíos y dificultades que nos plantea este mundo globalizado en el que vivimos estoy convencido de que la UE puede seguir siendo la región más democrática, estable y próspera si seguimos trabajando juntos para lograrlo.

 

 

Posteado por: Tono | febrero 20, 2015

Soberanos todos

La intensa negociación que mantiene estos días el gobierno griego con sus socios de la Unión Europea (UE) ha abierto algunos debates muy preocupantes. En particular, el de la soberanía de los pueblos y el mandato que de ellos emana para que sus respectivos gobiernos se relacionen con los de otros países en el marco de la UE.

La negociación y el intercambio de puntos de vista es algo cotidiano en las instituciones europeas y muchas veces no exento de tensión. Pero nunca un gobierno había esgrimido su victoria en las elecciones nacionales como un salvoconducto para evitar cumplir los acuerdos con sus socios europeos.

Sin duda el gobierno de Syriza es legítimo y democrático, como sus integrantes insisten en recordar. Nadie lo discute. Ganó las elecciones de enero, sus adversarios políticos lo admitieron inmediatamente y Alexis Tsipras fue felicitado por líderes europeos y del resto del mundo.

Pero tan legítimo y democrático como el griego son los otros gobiernos europeos, aunque tengan posiciones divergentes con el de Atenas. Merkel, Rajoy, Hollande, etc., también han sido votados por la mayoría de sus conciudadanos. Igual que lo fue Antonis Samaras, el anterior primer ministro griego. Es una obviedad. Pero parece que en los últimos días esto no se ha tenido muy en cuenta por los que presentan la legitimidad del gobierno griego como un argumento negociador extraordinario.

En contraste, también se ha criticado la supuesta falta de legitimidad de instituciones como la Comisión Europea. Se dice que no las ha votado nadie. Es falso. La Comisión Europea refleja la voluntad de los ciudadanos europeos: cada comisario es propuesto por el gobierno del país del que procede y ese gobierno es obviamente elegido por sus ciudadanos. Además la Comisión Europea en su conjunto es aprobada por el Parlamento Europeo, cuyos diputados son elegidos por los ciudadanos de cada país durante las elecciones europeas.

Sin entrar ahora en la sustancia del rescate (y sus condiciones) que negocia Grecia con el resto de gobiernos europeos, conviene recordar estas bases para no desacreditar nuestras democracias y evitar contaminar aún más una discusión ya difícil y en la que no debe haber vencedores y derrotados. Solo europeos luchando juntos por un futuro mejor.

(este artículo fue publicado inicialmente en ”The Objective”)

Family.picture.EPP Summit.18Dec.2014 Rajoy.Lopez.14diciembre2014Ayer celebramos en Bruselas una nueva Cumbre de líderes del PPE. Apoyamos el nuevo plan de inversiones propuesto por la Comisión Europea porque puede ser muy útil para reactivar la economía y crear puestos de trabajo, que es nuestra gran prioridad. Durante esta Cumbre también debatimos la situación en países como Ucrania y Georgia. Más detalles aquí: http://www.epp.eu/epp-leaders-gather-ahead-european-council-meeting-and-back-investment-plan-europe-discuss-situation

Posteado por: Tono | julio 3, 2014

Un tiempo nuevo para Europa

El Parlamento Europeo ha comenzado esta semana una nueva legislatura en la que nos jugamos mucho. Estamos saliendo de la crisis económica gracias a las reformas emprendidas los últimos años y a acuerdos concretos como los mecanismos de coordinación de las políticas económicas y la unión bancaria.

Ahora tenemos que consolidar ese trabajo para conseguir que esta sea la legislatura de la creación de empleo. Para ello es fundamental fomentar la competitividad de las empresas europeas y acelerar el crecimiento económico.

También intentaremos, entre muchos otros objetivos, avanzar hacia una política energética común que nos haga menos vulnerables a crisis geopolíticas y afrontar mejor desafíos como la inmigración ilegal, el terrorismo y el crimen organizado.

En todos estos ámbitos lograremos buenos resultados si trabajamos unidos y sabiendo que más Europa es el mejor camino para lograr mayor bienestar y estabilidad para todos.

Pese a las críticas legítimas a las imperfecciones del proyecto comunitario, no podemos paralizarnos por el discurso antieuropeo que no ofrece ni ideas ni propuestas. Hay que aprender de los errores cometidos pero sin olvidar los grandes logros que la UE ha obtenido en las últimas décadas.

Es importante, eso sí, explicar más y mejor a todos los ciudadanos este proyecto de manera que se involucren más en él. Creo que las elecciones del pasado mayo han sido un avance importante en esa dirección porque el voto de los ciudadanos ha influido por primera vez en la elección del Presidente de la Comisión Europea.

El Partido Popular Europeo (PPE) ganó esas elecciones y por tanto Jean-Claude Juncker, que era nuestro candidato gracias a una elección interna también totalmente democrática, será con toda probabilidad elegido en dos semanas para ese puesto clave en la organización de la UE. Se trata de un avance democrático sustancial que espero nos permita recuperar progresivamente la ilusión en este proyecto europeo que es el de todos.

Posteado por: Tono | mayo 12, 2014

25-M: Un voto por nuestro futuro común

Todas las elecciones son importantes. Pero las que afrontamos este 25 de mayo para elegir al Parlamento Europeo son sin duda trascendentales para la vida de cada uno de nosotros, de los 500 millones de personas que formamos el proyecto europeo. Este Parlamento ha ido adquiriendo en las últimas décadas más competencias y tras el Tratado de Lisboa de 2009, se ha convertido en un actor clave en la toma de decisiones de la Unión Europea (UE).

Por eso, los eurodiputados que sean elegidos ese día tendrán una enorme responsabilidad durante los próximos cinco años de legislatura. Tendrán que legislar y decidir – en colaboración con otras instituciones- sobre numerosas medidas para lograr los objetivos que nos proponemos. Entre ellos, el más importante es sin duda salir de la crisis económica y financiera que tan duramente nos ha golpeado en los últimos años. Este es el gran objetivo de las instituciones europeas, de sus dirigentes y por supuesto también del Parlamento Europeo.

El camino en estos últimos años ha sido sin duda duro. Los ciudadanos de muchos países han hecho enormes sacrificios. Algunos países tuvieron que ser rescatados por el resto de socios europeos. Pero estamos en una nueva fase. Ahora todos los indicadores nos dicen, tanto a nivel europeo como en España, que por fin hemos pasado los momentos más difíciles y que estamos en la buena dirección para salir de esta crisis. Ya no hablamos, como ocurría hasta no hace tanto tiempo, de la ruptura de la zona euro o de la bancarrota de algunos países. Países que tuvieron que ser rescatados, como Irlanda o Portugal, están en una situación mucho mejor que hace un par de años.

Se han realizado las reformas estructurales que eran necesarias para sanear las economías y ponerlas en disposición de volver a generar crecimiento económico y empleo, que es la gran prioridad para los ciudadanos. Por todo esto ahora estamos en un momento clave: no podemos caer en triunfalismos ni perder esta oportunidad de salir definitivamente de la crisis.

Para ello necesitamos un Parlamento Europeo comprometido con la consecución de este objetivo clave y con el proyecto europeo, es decir, con el conjunto de libertades y valores que hemos conseguido en el último medio siglo y por el tenemos que seguir luchando.

Necesitamos un Parlamento Europeo que trabaje unido y que piense en positivo. Las opciones extremistas que se presentan a estas elecciones con un discurso simplista, en negativo y de división solo buscan captar votos en el desencanto y la lógica preocupación que buena parte de los europeos siente ahora mismo. Pero son opciones vacías de contenido, sin propuestas concretas, sin un programa de gobierno. En definitiva, no sirven para continuar el trabajo que ha hecho hasta ahora el Parlamento Europeo en beneficio del interés común de los ciudadanos.

No hay que olvidar que este Parlamento contribuyó decisivamente, por ejemplo, a aprobar medidas que eviten una nueva crisis, como la Unión Bancaria, una mayor supervisión financiera, y también relativas a la prohibición de determinados productos financieros especulativos. Este Parlamento también ha aprobado fondos para ayudar a zonas especialmente afectadas por la recesión económica, ha impulsado medidas en favor de los trabajadores autónomos y ha mejorado las normas de reconocimiento de cualificaciones profesionales que permitirán una mayor y mejor movilidad dentro de la UE para estudiar o trabajar.

También ha conseguido que los precios de las llamadas en el extranjero (roaming) se hayan reducido considerablemente y que, por citar otro ámbito, las víctimas de violencia de género están más protegidas en cualquier país.

Todo este trabajo debe ser continuado en los próximos cinco años. Por eso necesitamos eurodiputados comprometidos con el proyecto europeo, que crean en él, y en la enorme capacidad de cambiar las cosas que tenemos desde este Parlamento. Nos esperan cinco años en los que además de impulsar la economía europea para salir de la crisis, hacerla más competitiva y crear empleo, tendremos retos como mejorar la protección a los consumidores en diferentes ámbitos, impulsar políticas en favor del medio ambiente y, seguramente, aprobar un tratado de comercio entre la UE y EEUU que puede ser trascendental para nuestro futuro.

Pero además de todo esto, estas elecciones son diferentes porque por primera vez los ciudadanos podremos influir con nuestro voto en la designación del Presidente de la Comisión Europea, una institución clave en la UE. Cada partido transnacional europeo ha elegido – antes de las elecciones a sus candidatos –el del Partido Popular Europeo (PPE) es Jean-Claude Juncker- para que puedan explicar sus programas y sus propuestas en caso de ser elegidos. Se trata de una medida fundamental para acercar la UE a cada rincón de Europa y a cada ciudadano.

Por todo esto es importante participar en las elecciones del 25 de mayo. El proyecto europeo es algo permanente y cada país y cada individuo pueden decidir cómo involucrarse en su desarrollo. Europa no es algo ajeno a nuestras vidas. Al contrario, nos jugamos mucho: nuestro futuro y el de las generaciones venideras.

(artículo publicado en diario La Razón el 11 de mayo de 2014)

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