Hoy hemos vivido una emotiva jornada en Bruselas con el homenaje a nuestra compañera de partido Loyola de Palacio. Pocas veces un acto de este tipo ha sido tan merecido como en el caso de esta mujer que dejó una impronta tan decisiva y tan personal en la política española, en la europea y también dentro del PP, su partido de siempre y al que contribuyó a impulsar desde su juventud.
Sus logros políticos en todos esos ámbitos son conocidos, y justamente reconocidos, por toda la clase política europea y lo que es más importante, por los ciudadanos.
Pero además de esto yo me quedo hoy con sus valores personales: su determinación, su coraje, su capacidad de trabajo y superación, entre muchos otros. Son valores inspiradores que confío, el pequeño homenaje de hoy en el Parlamento Europeo contribuya a difundir y a hacer perdurables, porque los necesitamos más que nunca.
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