Posteado por: Tono | mayo 9, 2012

Día de Europa con las luces largas

Llegamos a este “Día de Europa” en una difícil situación. Con 24 millones de parados en la UE, con una salida aun incierta al laberinto de la crisis económica y con dudas existenciales sobre hacia donde encaminar el proyecto comunitario.

Pese a todo creo que este 9 de mayo seguimos teniendo muchos motivos para creer en Europa. Desde la famosa Declaración de Robert Schuman de hace hoy 62 años, hemos avanzado muchísimo y esto no conviene olvidarlo: la UE es hoy, pese a sus imperfecciones, la zona del mundo más segura, más pacífica, con más bienestar y con mayor potencial para mantener e incrementar sus virtudes.

Esta trayectoria de seis décadas debe ser un incentivo para no involucionar ante las actuales dificultades y para, al contrario, ser capaces de reinventar el proyecto común para seguir progresando.

La prioridad es sin duda la crisis económica y para superarla necesitamos más Europa, es decir, la colaboración y la solidaridad de todos los países.

Juntos tendremos muchas más posibilidades de éxito, pese a la tentación emergente de pensar en el corto plazo y creer que cada país se defenderá mejor en solitario. Instrumentos como el Pacto Fiscal y el Mecanismo Europeo de Estabilidad son respuestas conjuntas de la UE a la crisis que son positivas y que, complementadas con otros instrumentos y políticas que sin duda debemos poner en marcha, pueden ser el camino para superar la crisis.

Esto es sin duda lo más urgente, lo que necesitamos resolver y en lo que estamos concentrados los políticos que trabajamos en el ámbito europeo.

Pero creo también que lo urgente no debe hacernos olvidar lo necesario y esto es, en mi opinión, plantearnos qué queremos hacer a largo plazo  con el propio proyecto europeo.

Preguntas fundamentales cómo qué grado de integración económica queremos alcanzar; qué competencias debe tener la UE y cuáles deben ser exclusivas de los Estados miembros;  o cuáles deben ser las fronteras físicas de la Unión, deben plantearse seriamente cuanto antes para volver a encarrilar bien el proyecto y evitar que las graves dificultades del presente nos hagan perder el rumbo.

Posteado por: Tono | mayo 7, 2012

Hollande no es la revolución

Pese al triunfalismo de determinados medios de comunicación y del propio partido socialista español,  no hay una revolución en marcha en Francia ni un cambio de ciclo político en Europa.

Lo que hubo el domingo es una victoria por poco más de tres puntos de un candidato, François Hollande, que ha canalizado el razonable descontento de la población ante una crisis económica que también afecta a los franceses pese a las reformas implementadas por Nicolas Sarkozy en los últimos años.

Sarkozy es víctima política de una crisis global y en particular de la zona euro, como ya lo fueron los otros 18 Jefes de Gobierno, nada más y nada menos,  que también han perdido las elecciones nacionales desde 2008.

La diferencia sustancial de Sarkozy con dirigentes como Zapatero, Papandreu en Grecia o Sócrates en Portugal es que él no deja al país en una situación gravísima o incluso rescatado por la UE, sino en disposición de superar la crisis más pronto que tarde y jugando un papel de liderazgo en el proyecto comunitario.

Habrá que esperar a que Hollande concrete sus ideas en un programa de gobierno pero a nivel europeo lo deseable es, y creo que así ocurrirá, continuar con las reformas emprendidas por el conjunto de la zona euro en los últimos meses y mejorarlas en todo lo que sea posible.

En las últimas fechas se ha pretendido identificar a Hollande con la idea de crecimiento económico mientras se asociaba a dirigentes como Angela Merkel con la idea, en negativo, de austeridad y recortes. Se trata de una ecuación demasiado simple, y que como toda simplificación distorsiona la realidad. Ni Merkel pretende solo recortar, ni un aumento desmedido del gasto público va a resolver por sí solo la crisis que afrontamos.

Se trata de combinar austeridad y políticas de crecimiento de la manera adecuada, porque ambos enfoques son necesarios para reactivar la actividad económica y crear empleo, algo que por cierto ya ha dejado claro el Presidente Mariano Rajoy. Confío en que la Francia de Hollande actúe con responsabilidad y contribuya al trabajo conjunto con el resto de países europeos para salir todos juntos de esta situación.

Europa se ha instalado en las últimas fechas en un debate entre los que defienden –como receta para salir de la crisis económica-, la austeridad y los recortes del déficit publico frente aquellos que promueven políticas expansivas y enfocadas al crecimiento.

En un asunto tan complejo no se puede hablar en términos absolutos. Creo que ambos enfoques son compatibles y debería buscarse una combinación equilibrada de ellos integrándolos en el mismo plan.

Sin duda el objetivo final es que la economía europea recupere el crecimiento y sea capaz de crear empleo, que es la gran preocupación de los ciudadanos.

Pero es necesario evitar errores del pasado –como el “plan E” aplicado en España que supuso un enorme desembolso con escasos resultados en términos de empleo estable- y cimentar ese crecimiento en bases sólidas que permitan una nueva y prolongada etapa de prosperidad.

Para ello, el primer paso es controlar el gasto público y ajustarlo a los recursos disponibles. Es lo que intenta hacer en España el Gobierno de Mariano Rajoy en una situación dificilísima agravada por una desviación adicional de más de dos puntos sobre el déficit indicado por el anterior Gobierno socialista, que acaba de ser confirmada por Eurostat.

Las reformas estructurales y de austeridad anunciadas por Rajoy en estos primeros meses de legislatura van en la buena dirección para que, complementadas con medidas que estimulen la actividad económica, podamos superar esta crisis en España y en la zona euro.

Posteado por: Tono | marzo 6, 2012

La via española

El cóctel formado por un tasa de paro desbocada, un elevado déficit público y unas perspectivas de crecimiento de la economía negativas, todo ello aderezado con la obligación de cumplir con los compromisos de austeridad pactados con nuestros socios europeos, es un material muy difícil de gestionar para cualquier Gobierno, tanto a nivel doméstico como exterior. Lo acabamos de comprobar en la reciente Cumbre de la Unión Europea (UE) de los pasados jueves y viernes.

Aún así, Mariano Rajoy ha salido de ella con un buen resultado, estableciendo una vía que combina el cumplimiento de nuestros compromisos y también del Pacto fiscal, el acuerdo firmado por 25 de los 27 Estados miembros, con la necesidad de dejar margen para que los ajustes no ahoguen las posibilidades de reactivación y crecimiento. Con un déficit disparado al 8,5%, heredado de la desastrosa gestión socialista durante dos legislaturas, es casi imposible llegar este año a la reducción del déficit hasta el 4,4% previsto inicialmente. De ahí la cifra, más realista, del 5,8%.

Rajoy, pese a esta herencia que dificulta su acción de Gobierno, mantiene su compromiso de cumplir el pacto de estabilidad europeo que establece el 3% de déficit para 2013. También se respeta la petición de la Comisión de reducir el déficit estructural al menos un 1,5% anual, algo que no había hecho el Ejecutivo anterior. Estoy convencido de que gran parte de los presidentes europeos –y tengo la oportunidad de comprobarlo en las Cumbres del Partido Popular Europeo  que reúnen a la mayoría de ellos–, comparten la percepción de Rajoy respecto a la actual situación y respaldan su gestión económica.

En poco más de dos meses, se han sentado las bases para lograr la recuperación tomando decisiones sin duda difíciles pero apropiadas como la reforma laboral o la ley de estabilidad. A ello se suma una actitud activa en Europa. El camino para lograrlo es aún largo, pero ya estamos en la buena dirección.

Posteado por: Tono | enero 29, 2012

España vuelve a Europa

La reciente visita de Mariano Rajoy a Berlín confirma el comienzo de una nueva era en la política exterior española. Lejos de aventuras de dudosa utilidad, como la Alianza de Civilizaciones impulsada por el anterior Ejecutivo, el Gobierno de Rajoy está poniendo el foco en la Unión Europea (UE), que es el principal ámbito de influencia de España y donde hoy en día se toman la mayoría de las decisiones importantes que nos afectan, empezando por las dirigidas a superar la crisis económica.

Además de la entrevista con la canciller alemana Angela Merkel, en poco más de un mes Rajoy ya se ha reunido con su homólogo francés Nicolás Sarkozy, con el portugués Passos Coelho y con el presidente permanente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy.

Todos estos encuentros reflejan una voluntad –apuntada en diciembre durante el Congreso del PPE en Marsella– de jugar un papel de liderazgo en Europa, como ocurriera anteriormente con otros gobiernos del PP. España puede –por motivos geopolíticos, estratégicos, económicos y de capacidad de sus técnicos y cuerpo diplomático– dar un paso al frente y adquirir un papel protagonista en la toma de decisiones en la UE en este momento crucial, en el que no sólo nos jugamos la supervivencia del euro, sino del proyecto de la UE.

Estoy convencido de que con España a bordo y trabajando a fondo, la nave europea superará antes y mejor la actual tormenta. Por eso en muchas capitales europeas se celebra el nuevo enfoque que el presidente Rajoy está dando a la política exterior española.

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